Me desperté demasiado
cansada para todas las horas que había dormido; no paré de soñar con Kandem, y
esta vez se mezclaba Oliver en mis sueños, como si tuviese algo que ver con ese
lugar, aunque a decir verdad, ya no sé si él se mezclaba con Kandem por algún
motivo o era mi subconsciente diciéndome que quería verle de nuevo.
De cualquier modo, me
levanté y decidí qué ropa usar, esta vez con un poco más de coherencia para que
Laura no se metiese conmigo.
Mientras caminaba al
instituto me acordaba muchísimo de Jorge; había sido una noche extraña, sin
ninguna duda, porque ahora sentía la imperiosa necesidad de ver a Jorge, como
si tuviese un tema que tratar con él; y por otro lado, quería ver a Oliver, con
quien tan solo había mantenido una relación de unos quince minutos. Pensé que
estaba volviéndome completamente loca.
“Mierda, mierda, llego
tarde a la universidad” Fue lo primero que pensé nada más despertarme. Entro en
clase a las 9 y eran las 8:30 así que decidí quedarme en casa, de nuevo; no
tenía ganas de nada más que ir a reformar la casa que había encontrado.
Desayuné, me duché y me
vestí con mucha parsimonia, sin importarme el completo desorden de mis
compañeros de piso; me dieron igual sus notas de disculpa y la ropa tirada por
el salón.
Salí a la calle con
dirección a ninguna parte, tan solo me dejé llevar. Entré en varias tiendas de
música y en tres de ellas vi posters de
paisajes con casas azules o cosas que me recordaban a la casa, era
desquiciante, no podía quitármelo de la cabeza.
Andando llegué al portal
de Luna y decidí esperarla tomando algo en el bar donde la vi por primera vez.