domingo, 7 de julio de 2013

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Me desperté demasiado cansada para todas las horas que había dormido; no paré de soñar con Kandem, y esta vez se mezclaba Oliver en mis sueños, como si tuviese algo que ver con ese lugar, aunque a decir verdad, ya no sé si él se mezclaba con Kandem por algún motivo o era mi subconsciente diciéndome que quería verle de nuevo.
De cualquier modo, me levanté y decidí qué ropa usar, esta vez con un poco más de coherencia para que Laura no se metiese conmigo.
Mientras caminaba al instituto me acordaba muchísimo de Jorge; había sido una noche extraña, sin ninguna duda, porque ahora sentía la imperiosa necesidad de ver a Jorge, como si tuviese un tema que tratar con él; y por otro lado, quería ver a Oliver, con quien tan solo había mantenido una relación de unos quince minutos. Pensé que estaba volviéndome completamente loca.


“Mierda, mierda, llego tarde a la universidad” Fue lo primero que pensé nada más despertarme. Entro en clase a las 9 y eran las 8:30 así que decidí quedarme en casa, de nuevo; no tenía ganas de nada más que ir a reformar la casa que había encontrado.
Desayuné, me duché y me vestí con mucha parsimonia, sin importarme el completo desorden de mis compañeros de piso; me dieron igual sus notas de disculpa y la ropa tirada por el salón.
Salí a la calle con dirección a ninguna parte, tan solo me dejé llevar. Entré en varias tiendas de música y en tres de ellas vi posters de paisajes con casas azules o cosas que me recordaban a la casa, era desquiciante, no podía quitármelo de la cabeza.

Andando llegué al portal de Luna y decidí esperarla tomando algo en el bar donde la vi por primera vez.

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