lunes, 7 de marzo de 2011

04#

Suena el timbre, se acaban las clases y he de acercarme a Laura para solucionar el percance de esta mañana.
-Laura, ¿Podemos hablar?
-Claro, ¿qué pasa?
-Quería pedirte perdón por lo de esta mañana, no quería darte una mala contestación, solo que ya me conoces, por las mañanas soy algo arisca.
-Tranquila Luna, pero esto no viene de hoy, viene de hacer varios días, a tí te pasa algo, ¿Me lo puedes contar?
-De acuerdo, pero no me tomes como un bicho raro...resulta que llevo varios días soñando con un paisaje que no conozco, pero veo todos los detalles a la perfección, y hay una palabra que no para de venirme a la cabeza...Kandem...
-A ver Luna, ¿De qué estás hablando, estás loca?
-¿Ves por qué no te lo quería contar? Está claro que no puedo hablar de esto con nadie...
-De acuerdo, sí, hablemos de eso, no te tomaré como a una loca, pero entiende que es un tema extraño, a ver cuéntame los detalles.
-Vale, pero ahora no, hay demasiada gente. Ven a mi casa alrededor de las 6.
Y me fui sin que le diese tiempo a contestarme, no quería preguntas, tan solo necesitaba hacerme a la idea de cómo explicarle mis sueños a Laura, sueños, que ni yo entendía.


Levanté la cabeza y ví a Marcos acercándose a mí, le saludé levantando la cabeza, no tenía ganas de hablar.
-Ey, ¿Se te han pegado las sábanas, eh?
-Qué va Marcos, he estado por ahí dando vueltas.
-¿Y eso Oliver, ocurre algo?
-Nada en especial, es que estoy cansado de venir aquí todos los días, de hacer lo mismo todas las mañanas...de la rutina en general.
-Ya, te entiendo, pero no puedes hacer nada...
-En realidad si que puedo, he encontrado una casa...perdida en un valle, en medio de la nada, voy a dedicarme a reconstruirla, me llama mucho la atención, tengo el pálpito de que esa casa me deparará cosas buenas en el futuro.



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