domingo, 20 de marzo de 2011

06#

-Hola.
-Hola Laura, pasa y ve a la cocina.
-De acuerdo ¡Y te cojo un refresco!
Laura se dirigió a la cocina ágilmente, sin darme tiempo a decirla que no, que no se tomase tantas confianzas estando en mi casa, era imposible. Cuando entré en la cocina estaba sentada en una silla mirando hacia la ventana mientras encendía un cigarro con una cerilla.
-Deberías saber que no me gusta que fumes en mi casa.
-Vale, no lo pienses por favor, que luego echamos ambientador...y cuéntame lo del sueño que es a lo que he venido, ¿no?
-Es cierto, mira este dibujo. Lo he hecho antes de que llegases y he intentado representar con máximo detalle todo lo que veía en mis sueños y es muy complicado la verdad.
-Es precioso...dibujas muy bien Luna. ¿Ese lugar te transmite algo verdad?
-Sí, pero no entiendo cómo lo sabes, es algo que ni siquiera yo entiendo.
-Era tan sólo una intuición, por la pasión con la que hablas de este lugar, se nota que no es un lugar sin importancia.
-Ya, pero nunca he ido, solo lo he visto en sueños y me siento bien, como en casa, no lo entiendo. Si por lo menos consiguiese averiguar dónde está para ir y ver si recuerdo algo...
-Lo único que te puedo aconsejar es que intentes recordar qué sueñas por las noches con la mayor precisión posible, y cuando sepas algo me llamas.
-Gracias Laura, eso haré.
Mientras decía estas palabras Laura ya había apagado su cigarro y estaba de pie, apoyada en el marco de la puerta, esperando a que terminase la frase para meterse en el ascensor y esa fue nuestra despedida.


Era de noche, había una luna preciosa, según lo que decían era la "súperluna" y se vería más grande y luminosa, aparte de los cambios que podría producir en las mareas no había nada destacable esa noche. Era normal, como cualquier otro día que salía con mis amigos a algún bar.
Y así fue, varias chicas se acercaron a hablar conmigo, pidiéndome el número, preguntándome cosas sobre mí para intentar conseguirme esa noche, pero no me interesaba.
Era cierto que había muchas chicas guapas en ese local pero no quería pensar en eso, distraerme con esas tonterías. Yo soy partidario de que el amor no existe, al fin y al cabo, ¿Para qué necesitas a nadie que te haga compañía y te haga feliz?¿Que te ayude a sonreír en los malos y en los buenos momentos? Y luego se vaya, no es justo, es ilusionarnos con una cosa que no es eterna, y ese es el problema de la gente, que no es consciente de que se acaba, y cuando eso ocurre, no recuerdas como debes actuar sin ese sentimiento.
Cierto es que hay varios tipos de amor, aunque en todos corres el mismo riesgo, cualquier persona te puede abandonar, y si has sentido algo real por ella es duro, sobre todo cuando cierra la puerta sin despedirse para muchos años después reaparecer y recordarte la cara que tenías aquella noche en la que ella se fue, aquel momento en el que empezaste a crearte una coraza para cubrir tu vulnerabilidad contra los sentimientos.
No quería acumular más servilletas con números de teléfono en el pantalón, por lo que bebí un último trago de mi gin tonic y salí del local para ahuyentar los pensamientos que rondaban ahora mi cabeza, quería distraerme, y la luna sería una buena excusa.

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